Showtime vol.XIX: La Respuesta

Vida y obra de Allen "The Answer" Iverson

Lo que se dicen huevos...

El 18 de Mayo del año 2002, dos peleadores se enfrentaron en el que sería el primero de una trilogía de combates que marcaría a fuego el boxeo en la primera década del siglo XXI.

Los mejores pesos Pesados de la historia

Llegó la hora de arriesgarse. En este blog hablamos bastante de historia del boxeo, de campeones olímpicos y de las mejores peleas que merecen ser revividas por todos nosotros. Pero hoy toca volver a las listas y rankings, ese género con el que High Fidelity ha arruinado a toda nuestra generación, y acá presentamos un plato más que jugoso: los mejores 10 Pesos Pesados de la historia del boxeo. Pasen, vean y opinen.

A 45 años de la ABA, 45 años de PFA en el basket

En este febrero del año de nuestro señor 2012 se cumplen 45 años de la aparición de una de las competiciones más importantes de la historia del baloncesto. Si vienen siguiendo la serie Showtime de este blog (se los recomiendo) ya sabrán que nos estamos refiriendo a la ABA, una liga que nació con el objetivo de disputarle a la cada vez más poderosa NBA la hegemonía que esta poseía dentro del campo del basket estadounidense.

The Ringless - Vol. I: Bernard King

Con este post damos comienzo a una nueva sección en este humilde blog. Vamos a hacer un repaso de los grandes jugadores de la NBA que han finalizado su carrera sin la obtención de un título, es decir, sin poder lucir un anillo de campeón en sus dedos.

8.20.2014

Los 10 mejores equipos de la historia de la NBA en no ganar un título



Volvemos a los viejos y queridos rankings históricos de la NBA. Hoy en lugar de centrarnos en las distintas posiciones o en los equipos campeones, vamos a dar un giro de 180º y a armar una lista de los mejores equipos de la liga en nunca conseguir un título. 
Algunas consideraciones preliminares: la idea es que sean equipos cuyo core nunca haya salido campeón. Me refiero a que aunque los Celtics del 2009 eran un equipazo, habían campeonado el año anterior. Lo mismo, por ejemplo, si tenemos en cuenta a los Bad Boys de 1988 o Dallas del 2007. Por otro lado, vamos a tomar en consideración tanto el éxito y la calidad de los equipos como la "memorabilidad" si es que eso puede ser usado como palabra. La cosa es que si el equipo es digno de ser recordado, no importa que algún otro de una era distinta le fuera a ganar. Entra en el ranking.
Sin más preámbulos, la lista


Bonus Track: Oklahoma City Thunder 2012


No entra en la lista solo porque la cercanía en el tiempo probablemente nos impida tener en cuenta la importancia histórica que este plantel de OKC tuvo. Por otro lado Durant, Westbrook e Ibaka siguen en los Thunder, por lo que tranquilamente esto podría tener que ser eliminado de la lista en esta o la próxima temporada. Pero así y todo el haber podido contemplar un equipo que contaba con la más perfecta máquina de anotar que tenga este deporte, junto con dos pistoleros que destilan desfachatez (Westbrook y Harden) por última vez, me obliga a hacer, aunque sea, una mención de esta cosecha de Oklahoma que, muy probablemente, sea rememorada como uno de los grandes "Qué tal si..." de la historia del baloncesto. 


10 - Dallas Mavericks 2003


Probablemente para el 99% del resto de los mortales este equipo no tenga lugar alguno en una lista como la de hoy. Pero suelo guardarme al menos una "selección personal" para casi todos los rankings. Cuando Ginobili llegó a la NBA mucha gente quedó embelesada con el juego de aquellos Spurs, media cancha, mucha defensa, posesiones largas y toda la bola. A mi me volvieron loco los Mavs de Don Nelson que quedaron en el camino ante Duncan, Pop y compañía. Con Nash llevando la base, Nowitzki ejerciendo de matador, Finley, Van Exel, LaFrentz y Raja Bell tirando como pelotudos, el run'n'gun ha tenido muchos exponentes más efectivos que estos Dallas, pero me juego a que ninguno tan entretenido.

9 - New York Knicks 1993 y 1994


Nos pasamos al otro extremo del espectro basketbolístico. Los comandados por Pat Riley eran una máquina de pegar perfectamente aceitada que intentó emular el éxito del, hasta ese momento, fresco ejemplo de los Bad Boys de Detroit. Había equipos más talentosos, más rápidos y más fuertes. Pero no había ningún equipo que les fuera a ganar haciéndose los malos. Cuando podés llenar la pintura con Pat Ewing, Charles Oakley y Anthony Mason sabés que, si se te ocurre anotar, te vas a llevar más de un moretón a tu casa. El resto del plantel lo conformaban veteranos que se adaptaban irremediablemente al rústico esquema propuesto por Riley más que al intentar aportar inventiva. No es que la necesitaran, precisamente de todas formas.


8 - Phoenix Suns 2006 y 2007


Coloco al equipo insignia del dos veces MVP Steve Nash justo en esta posición casi íntegramente para escuchar las puteadas de una pluma recurrente en este blog como es el señor Fer. Volvemos a incluir otro equipo que fue modelo del run and gun, aunque en este caso Nash tenía la posibilidad de jugar el pick and roll casi a voluntad gracias al aporte de un Amare Stoudemire que, entero físicamente, era una fuerza de la naturaleza que hoy muchos no recuerdan (Nowitzki era infinitamente mejor anotador pero no le permitía esta opción a Nash). El resto del plantel? Espectacular. Shawn Marion cuando era una máquina que promediaba 20 puntos y 10 rebotes por partido; Raja Bell aportando triples y defensa; Leandrinho como revulsivo desde el banco intentando transformarse en algo así como el Manu de Arizona; Jalen Rose sumando simpatía (?); Tim Thomas en su última aparición como algo parecido a un jugador talentoso; y un viejo conocido como Boris Diaw haciendo las cosas que nadie hace mejor que Boris Diaw.


7 - Sacramento Kings 2002


Seguimos en el mismo corte de juego. Muchas chispas ofensivas, mucho tiro desde el perímetro y poca defensa (hay algo recurrente en ese apartado entre los equipos "vírgenes" en general). Estos Kings eran una cosa seria. Ya habían desechado al efectista Jason Williams por el efectivo Mike Bibby. La estrella seguía siendo Chris Webber, enorme anotador y pasador desde el poste, quien hacía dupla con el pivot serbio Vlade Divac, otro asistidor delicioso desde la pintura. Doug Christie y Crash Wallace aportaban defensa de dientes apretados. Pero lo mejor, a mi entender, era el grado de versatilidad que tipos como Peja Stojakovic (a esta altura jugando a un nivel casi de MVP) y Hedo Turkoglu (point forward, gran tirador, todavía sin la lentitud que hoy le caracteriza) le daban. Un equipo con profundidad, mucha anotación y una espectacularidad que le granjeó muchísimos fans por aquellos años, y que no pudo ser campeón solamente por culpa de un monstruoso tiro de Robert Horry sobre la bocina.


6 - Utah Jazz 1997


Ya sé, ya sé, el viejo cuento de "Davor odia al Cartero". Y, qué les puedo a decir. Si (?). Pero negar la calidad del interminable pick and roll entre el cartero y esa delicia de base que era John Stockton sería de una necedad descomunal. Y por más pecho que Karl Malone fuera.... saben qué? No puedo terminar este párrafo sin darme asco. Era muy buen equipo y lo puse sexto. Ahora estoy escribiendo solamente para rellenar, porque como decía la mamá de Marge, si no tenés nada bueno que decir de alguien, mejor es no decir nada. Hornacek tiraba bien de tres, Bryon Russell hacía cosas (?) y Antoine Carr era uno de los jugadores más físicamente feos que me tocó ver en una cancha. De hecho seguramente usaba los lentes por esa razón, porque le cubrían la mitad del rostro. Después estaba Greg Ostertag que, aunque es un héroe de culto en este blog y para mi persona, el simple hecho de mencionarlo nos recuerda que este equipo no puede estar más alto que el sexto lugar. Stay tuned (?).


5 - Philadelphia 76'ers 1977


El equipo que mejor supo traspasar lo que era la ABA a la NBA, los Sixers del '77 que cayeron en las finales ante el fenomenal Portland de ese behemoth colorado llamado Bill Walton era un cúmulo de grandes talentos, problemas personales, ególatras y estetistas del baloncesto. Liderados por un Julius Erving que todavía mantenía sus piernas lo suficientemente frescas como para volar (a diferencia del campeón del '83) y secundado por otra vieja gloria de la ABA como George McGinnis de ala pivot, completaban el espectacular reparto el morfón anotador Lloyd B. Free (a la postre World B. Free), el eficiente escolta Doug Collins, el problemático y buen defensor Caldwell Jones, el pivot Darryl Dawkins, uno de los más grandes dunkers de su tiempo, Mike Dunleavy Senior y, como nota de color, un tal Jellybean Bryant, padre de uno de los más famosos procesados por el Estado de Colorado en la historia.


4 - Houston Rockets 1986


El pináculo de la era de las Twin Towers en el sur de Texas (al menos hasta que el vecino San Antonio combinó a Duncan con David Robinson), Ralph Sampson y Akeem Olajuwon estuvieron a muy poco de hacer historia. De hecho pasaron por encima de unos Lakers del Showtime que nada pudieron hacer ante semejante combinación de tamaño y talento, y tan solo cayeron ante Boston, el número uno de nuestro pasado ranking entre los mejores campeones de la historia. Akeem oficiaba de pivot, eje defensivo y líder en ataque con sus movimientos, pero no se puede olvidar que en aquellos años Sampson era un gigante de 2,26 capaz de correr como una gacela y dribblear como un alero. Los complementaban un efectivo armador como John Lucas, un anotador eléctrico como Lewis Lloyd y el enforcer de rigor en Rodney McCray. A pesar de que se vislumbraba como el equipo del futuro, entre la cocaína y las lesiones se encargaron de desmantelar el núcleo duro de ese plantel, del que tan solo quedaría Olajuwon durante los éxitos de los '90.


3 - Portland Trail Blazers 2000


JAIL BLAZERS! JAIL BLAZERS! WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!! Otro equipo que se quedó corto por culpa de los Lakers de Phil, Shaq y Kobe. En este caso los de Oregon, liderados por un veterano Scottie Pippen haciendo un poco de todo (y, lamentablemente, fallando en demostrar que era capaz de llevar a un equipo sin Jordan a las finales de la NBA), pero con un Sheed Wallace en su esplendor, derrochando talento en ambos lados de la cancha, un eléctrico Damon Stoudemire llevando la base, Detlef Schrempf aportando un poco de todo desde el banco,  el canto del cisne de ese superdotado que era el lituano Arvydas Sabonis, el juego de larga distancia de Steve Smith y el aporte en dosis de dos jovencísimos problemáticos como Bonzi Wells y Jermaine O'Neal. Probablemente sea el más talentoso y bardero de todos los equipos de esta lista, y junto con los Rockets del '86 y los Sixers del '77, el que coqueteó de forma más cercana con las sustancias ilegales.


2 - Seattle SuperSonics 1996


Aunque no se trataba de un mal equipo defensivamente, volvemos a notar que esta lista se encuentra plagada de franquicias dirigidas por gurúes del basket ofensivo. Ya mencionamos a Don Nelson (Dallas '03), D'Antoni (Phoenix '06) y Rick Adelman (Sacramento '02). Ahora toca George Karl. Guiados por esa apoteósis de la base que era Gary Payton, enorme atacante y organizador, pero también uno de los mejores point guards defensivos de las últimas décadas, se le sumaba todavía un Shawn Kemp entero, capaz de saltar y atravesar defensas como si fuera una locomotora pasada de merca. De hecho probablemente estaba pasado de fafafa, pero todavía no se notaba demasiado. El resto del plantel, el sucio McMillan, el ya mencionado Schrempf, la Dormilona Sam Perkins y Hersey Hawkins tirando triples, y Ervin No Magic Johnson le daban una profundidad descomunal a este equipo que no fue campeón por obra y gracia de His Airness.


1 -  Los Angeles Lakers 1969


Selección complicada, lo sé. El core es muy similar al campeón del '72 (se repiten tres jugadores), pero se trata de un equipo inigualable. ¿Por qué? Bueno, básicamente porque es la única temporada en la que Elgin Baylor, Wilt Chamberlain y Jerry West coinciden en Los Angeles en su plenitud. Lo más importante aquí es que Baylor todavía no se había roto. En 1972 se retiró apenas empezada la temporada para no ser una carga para los angelinos. Pero en 1969 todavía era una bestia capaz de promediar 24.8 puntos, 10.6 rebotes y 5.4 asistencias por partido. Sumemos eso a un Jerry West que era uno de los anotadores, asistidores, defensores y rematadores de partidos más sólidos de la liga y un Wilt Chamberlain marcando números absurdamente altos y, perdonenme, pero hablamos de un equipo de leyenda más allá de que, como de costumbre, cayera en las finales ante el Boston de Bill Russell (llevándolo a 7 juegos, eso si).



8.18.2014

Showtime vol.28: El Gigante Perdido




Mikan, Russell, Wilt, Kareem, Walton, Hakeem, Shaq. Todos conocemos a los grandes pivots dominantes de la historia de la liga. Todos. Y sin embargo hay un nombre que suele pasar desapercibido, que no aparece en las listas de todo el mundo, y que es ninguneado de forma incomprensible. Estamos hablando de Moses Malone, un pivot que entra en el mismo grupo de los antes mencionados sin lugar a duda.

Moses Eugene Malone vio la luz un 23 de Marzo de 1955 en la pequeña ciudad de Petersburg, Virginia. Fue el único hijo de Mary Malone, una mujer que en principio trabajó como enfermera y luego como empleada en una envasadora de carne. Su padre los abandonó a ambos a sus 18 meses de edad, dejándolos en una miseria profunda. Vivían en un duplex en un barrio pobre de Petersburg y no parecía que fueran a tener un futuro demasiado brillante.
Y entonces aquel delgado muchacho agarró una pelota de basket por primera vez en su vida. Y nunca nada volvió a ser igual. Es un lugar común en estas historias, el pibe pobre que descubre un talento descomunal en una disciplina que puede llegar a salvarle la vida. Y en este caso así se dio. En su primer partido con el equipo de su colegio secundario metió 32 puntos. Y desde ahí en adelante nunca más paró. Aquel combinado estuvo invicto 50 partidos consecutivos y logró alzarse con dos campeonatos estatales. Moses era, simplemente, el prospecto más brillante de Virginia y de toda la nación. El baloncesto colegial de todos los Estados Unidos estaba expectante acerca de a dónde habría de ir aquel monstruo. En su segundo año en el secundario había asistido al campus de Howard Garfinkel donde se lo había catalogado como un prospecto de cinco estrellas. Más de 200 colleges estaban intentando reclutarlo para que se uniera a sus filas.
En aquel entonces su madre ya tenía demasiados problemas de salud. Distintas úlceras habían provocado que tuviera que dejar de trabajar, lo cual tenía a los Malone en la lona. Mo, a esa altura, sospechosamente había dejado de ser un pésimo estudiante, como durante el resto de su estadía en el colegio, a conseguir solo dieces en su último año. Justo lo que necesitaba para poder ser elegible para una beca en las universidades de la NCAA.
El tema del reclutamiento de Moses fue todo un desastre para el basket colegial norteamericano. Su tío recibió varios sobres por miles de dólares. Un reclutador de una universidad incluso llegó a dejarle a Malone en la puerta de su casa un Chrysler Imperial. Nada demasiado sutil, que digamos. De hecho, el bueno de Mo cobraba 200 dólares por el simple hecho de visitar el campus de una universidad. Cualquiera fuera el campus. Ese era su cachet para presentarse. Y no dejaba de ser solamente un estudiante de secundario de 17 años. El momento más gracioso probablemente fue cuando un ojeador de Utah intentó colarse en su casa y resultó mordido por el perro que los Malone tenían específicamente para evitar momentos como ese.
Al final quedaban solamente tres opciones. La decisión era entre New Mexico, Maryland y Clemson. En un principio, Mo llegó a un acuerdo con Clemson y les expresó su deseo de ir allí. Pero luego cambió de opinión porque su madre prefería que fuera a Maryland, cuyo coach era más de su agrado. Así y todo, cuando todo el mundo lo veía jugando en Maryland, Moses dio vuelta todo y firmó con los Utah Stars de la American Basketball Asociation (ABA).



La ABA ya había mostrado que no tenía prurito alguno en dejar de lado los problemas de la edad al draftear y contratar jugadores que no habían terminado el college. Pero Malone era el primer jugador de basket en la historia en convertirse en profesional en los Estados Unidos directamente desde el colegio secundario. Drafteado en la tercera ronda del draft de 1974 por los Utah Stars, aquello era toda una novedad para el deporte. Sin embargo era normal en otras competiciones, como en el baseball. La hipocresía era enorme y el bardo, mayor aún. El caso fue justificado de la siguiente manera: por ponerlo de alguna forma agradable al oído, Mo era un tipo simple. No era carne de universidad. Nadie se lo imaginaba horas sentado recibiendo clases o estudiando. Ese culo estaba hecho para fajarse por un rebote, y no para pegarlo a una silla. Su madre vivía en la miseria y él ya estaba listo para ser un profesional. Lo mejor para todos era que se convirtiera en pro y cobrara por sus servicios. La hipocresía del baloncesto universitario no debía de alcanzarlo.



Los Stars de Utah lo contrataron por 565.000 dólares pagados en cuatro años. Además, durante el transcurso de aquel acuerdo, su madre iba a recibir una pensión de 500 dólares por mes, así como 25.000 dólares pagados en cuotas para comprarse una casa. Ah, si, y además él recibía un bono por contratación de 40.000 dólares, más premios de 10.000 dólares si era All ABA, goleador del equipo o máximo rebotero del equipo, mientras su progenitora se llevaba un bono de 10.000 morlacos verdes. Y, de paso, todo su contrato estaba garantizado. Si alguien decía que era mejor para él y su familia que fuera a la universidad, no era más que un mentiroso.
En su año como rookie, el legendario entrenador Larry Brown lo definió lisa y llanamente como el mejor reboteador ofensivo que vio en su vida. Y sería aquello lo mismo que habría de caracterizar su juego de allí en adelante. Moses era extremadamente rápido de pies. Y era una máquina imparable de bajar rebote tras rebote tras rebote. Tenía brazos demasiado cortos y no era muy alto (2 metros y 8 centímetros en las más optimistas mediciones) pero era un animal entrenando y le ponía todos los huevos posibles habidos y por haber. Es más que probable que haya sido el mejor reboteador que el deporte haya visto en toda su historia. En aquel enstonces, durante su trajinar en la ABA, su juego estaba sin pulir. No tenía demasiados recursos en la pintura a la hora de atacar, pero a la hora de bajar rebotes era una bestia. El periodista Bill Simmons describió su principal táctica como el "Moses Malone Ass Attack" (el ataque del culo de Moses Malone). Básicamente, para agarrar rebotes ofensivos, Mo se ubicaba por detrás del aro, casi fuera de la cancha, donde nadie le impedía asentarse, y luego iba empujando con su culo hasta quedar debajo del aro donde podía intentar conseguir más fácilmente el rechazo ofensivo.



Así y todo en Utah no la pasó precisamente bien. El cambio fue demasiado drástico para el joven pivot. Pasar de vivir con su mamá en el sur pobre a vivir solo en una Salt Lake City de abundante población mormona era un buen cambio, pero era un cambio, y en definitiva esto es más complicado para un pibe de 18 años que para un adulto completamente maduro. Era un universo completamente distinto y se le notaba a nivel persona. Dentro de la cancha, a pesar de su delgadez y del todavía poco pulido juego que poseía, demostraba que era un monstruo, un prospecto enorme. ¿Fuera?. Nada que ver.
Al año siguiente fue traspasado a los St. Louis Spirits. Allí continuó descollando dentro de la cancha y demostrando su falta de brillantez fuera de ella. Tal vez la anécdota que mejor lo pinta fue cuando en un partido de los Spirits pidió el cambio. El doctor lo revisó y le dijo que no tenía nada. Mo gruñó, señaló su pie y dijo solamente "Pie roto". Nada más. Y no volvió a pisar la cancha. Luego del partido lo llevaron a un hospital y resultó que su diagnóstico era correcto. Se había roto el pie. 
Luego de pasar su año de sophomore tanto en la enfermería como en la cancha, Moses aterrizó en la NBA. Esto se dio por la fusión entre la ABA y aquella liga. En sus dos años como profesional en la American Basketball Asociation había promediado 17.2 puntos, 13 rebotes y un 55% en tiros de campo. Eran muy buenos números. Muy. Y solamente tenía 21 años.



Los Spirits no entraron en la NBA por lo que el joven pivot entró en el draft en el que los equipos de la NBA iban a elegir a los jugadores libres de la ahora difunta liga. Con la quinta posición, los derechos de Mo fueron seleccionados por los Portland Trail Blazers que, para entonces, ya poseían en su plantel a un pivot dominante (nada más y nada menos que Bill Walton). En lugar de combinar a dos de los mejores jugadores interiores de la historia del deporte, los de Oregon decidieron tradear a Moses sin que este hubiera llegado a jugar ni un solo partido con la franquicia. La justificación fue, simplemente, que no lo veían adaptándose al ataque esquemático y complicado de los Trail Blazers. Puede que sea cierto, pero hablamos de un pivot ultratalentoso de tan solo 21 años. En fin. Portland consiguió el título esa temporada y luego sobrevendría la tragedia por todos conocida.
El punto es que enviaron a Malone a los Buffalo Braves a cambio de prácticamente nada (una elección de primera ronda). A los dos partidos en Buffalo, Mo fue enviado a los Houston Rockets a cambio de dos primeras rondas (lo cual te hace pensar que, claramente, Portland se manejó como el orto porque enseguida otra franquicia consiguió más por él).
Habían sido, básicamente, cuatro equipos en dos años y monedas. El joven Moses estaba destruido a nivel moral. Nadie confiaba en él. El pibe laburaba como un animal, tenía un talento único (bajar rebotes como enajenado) y sin embargo nada se le había dado correctamente.


Así y todo, aterrizando en la NBA había conseguido un buen contrato. Los Braves originalmente le habían firmado por 300.000 dólares por cada uno de sus tres años garantizados, más 25.000 dólares de bonus y 50.000 si era tradeado (lo cual, como dijimos, ocurrió a los dos partidos). Económicamente estaba tranquilo, pero deportivamente necesitaba demostrar más. Y en Houston no defraudó. De forma casi inmediata comenzó a anotar más de veinte puntos por partido holgadamente, así como bajando rebotes de forma casi irreal. En 1979, también jugando en Texas, llegó incluso a atrapar el 38.4% de los rebotes de su equipo, un porcentaje mayor a lo que Wilt Chamberlain o Bill Russell llegaron a conseguir incluso en sus mejores años. Era una superestrella en todas las de la ley.
En los Rockets se convirtió en todo un jugador franquicia, consiguiendo el premio al Jugador Más Valioso en la temporada 78-79. No solamente continuó siendo el más devastador rebotero de la liga, sino que además era una maquinita anotando en la pintura, en gran medida gracias a la cantidad enorme de rebotes ofensivos que solía conseguir. Y de paso, entre temporadas, se encargaba de ser el tutor y de enseñarle como jugar de pivot a un joven que por aquellos años disputaba los torneos de la NCAA con la Universidad de Houston: un tal Akeem Olajuwon, que aprendió buena parte de sus primeros movimientos en la pintura con Moses.
En 1981 los Rockets vencieron en Finales de Conferencia a los campeones reinantes, los LA Lakers. Mo se había transformado en la kriptonita del legendario Kareem Abdul Jabbar que no quería saber nada con tener que fajarse durante 48 minutos con semejante monstruo famélico de balones. Así y todo no pudieron con los Boston Celtics de Larry Bird en las finales que se llevaron el título a casa.
Al año siguiente, Moses conseguiría sus mejores números en ataque, 31.1 puntos por partido, así como 14.7 rebotes y 52% en tiros de campo. A esta altura ya había incorporado bastantes movimientos en el poste que, sumados a su velocidad, le permitían escaparse de la mayoría de los mastodónticos pivots de la NBA en esos años para anotar con soltura. Estos números le terminaron garantizando su segundo premio a Jugador Más Valioso de la Liga.



Para la temporada siguiente Mo era agente libre, aunque los Rockets tenían la posibilidad de igualar cualquier oferta. Los Philadelphia 76'ers entonces casi provocaron una revuelta del resto de los propietarios y General Managers de la liga al ofrecerle al pivot un contrato por 13 millones de dólares a pagar durante 6 años. Se trataba del contrato más grande de la historia del basket y del deporte profesional norteamericano. Y de paso, para que Houston no iguale la oferta, Philly les envió un pick de primera ronda y a Caldwell Jones. Así el MVP reinante se sumaba a un gran core de jugadores compuesto por la leyenda viviente Julius "Dr J" Irving, el eléctrico anotador Andrew Toney y el especialista defensivo Mo Cheeks. Su adaptación fue rápida. Ya era toda una figura en la liga, a pesar de anécdotas como en su primer entrenamiento en la franquicia de Pennsylvania, cuando salió del gimnasio para descubrir que le habían robado el estéreo de su auto a lo que Dr J le comentó "Bienvenido a Philadelphia".
Su primer temporada en los Sixers le deparó su tercer premio MVP de la temporada regular, el segundo consecutivo, y lideró a su equipo hacia 65 victorias y 17 derrotas, el mejor récord de toda la liga. Entrando en la post temporada se dio el momento icónico de la carrera de Moses cuando un periodista le preguntó cómo habrían de salir en playoffs a lo que el pivot respondió "Fo Fo Fo" haciendo un juego de palabras entre la forma de hablar del gigante del cuento y una respuesta que dijera "Four Four Four" (por el hecho de que vencerían en cuatro juegos a todos sus rivales). Al final su predicción casi se da, perdiendo Philly tan solo un partido en post temporada contra Milwakee, lo cual no importó porque barrieron a los Lakers de Magic y Kareem en las finales para conseguir el primer título de los Sixers desde 1967,



Después de conseguir el anillo, los 76'ers bajarían más de un cambio. Dr J estaba ya grande y Moses no pudo repetir el nivel de sus últimas dos temporadas (ambas como MVP). En 1984 agregaron una nueva estrella al equipo al draftear a un Sir Charles Barkley recién salido de Auburn con el que Malone probablemente haya formado el mejor dúo interior reboteador de todos los tiempos. Básicamente dos tipos que tenían a los rebotes ofensivos entre ceja y ceja y algo que, básicamente, no volvió a verse. El emerger de Barkley empezó a relegar a las dos viejas estrellas, aunque Mo seguiría siendo por mucho tiempo más un jugador de 20 puntos y 10 rebotes en la liga. En 1986 se fracturó la órbita del ojo, lo cual le obligó a usar antiparras protectoras durante buena parte del resto de su carrera.



Para la temporada siguiente fue traspasado a los Washington Bullets a pesar de que venía de promediar 23 puntos y 12 rebotes por partido, y que hacía una de las duplas más excitantes de una liga cargada de talento junto a Charles Barkley. Después de dos años de liderar a los capitalinos a playoffs (sendas derrotas en primera ronda) firmó con los Atlanta Hawks del enorme anotador Dominique Wilkins, donde, sin recobrar su nivel de antaño, se mantuvo como un jugador 20-10 durante sus primeras dos temporadas. Tras 1990 su nivel bajaría si considerablemente y comenzaría un periplo baldosero que lo llevaría por Milwakee, Philly otra vez e incluso terminaría su carrera en la NBA vistiendo el negro de los San Antonio Spurs. Seguiría aportando puntos y rebotes hasta su último día en la liga, aunque su estrella se hubiera apagado hace tiempo y, a día de hoy, sea uno de los jugadores modernos más dejados de lado a la hora de rememorar cracks pasados. Algo realmente extraño para un tipo que consiguió tres premios MVP, un título, seis premios a mejor reboteador de la liga y que fue seleccionado para un All Star Game tan tarde como en 1989.


Ediciones anteriores de Showtime:

Showtime vol.27: The Hawk, la historia de Connie Hawkins
Showtime vol.26: The Ball Don´t Lie, la historia de Rasheed Wallace
Showtime vol.25: Skywalker, la historia de David Thompson
Showtime vol.24: The Doctor, la historia de Julius "Dr J" Erving
Showtime vol.23: Perfección, la historia de Mahmoud Abdul-Rauf
Showtime vol.22: El Leviatán del Báltico, la historia de Arvydas Sabonis
Showtime vol.21: El Padre de todas las Derrotas, la historia de Chris Webber
Showtime vol.20: Black Jesus, la historia de Earl Monroe

Showtime vol.19: La Respuesta, la historia de Allen Iverson
Showtime vol.18: Working Class Hero, la historia de Ben Wallace
Showtime vol.17: Aquel que reinó, la historia de Shawn Kemp
Showtime vol.16: Zeke, la historia de Isiah Thomas
Showtime vol.15: El Francotirador, la historia de Steve Kerr
Showtime vol.14: Dios, la historia de Dejan Bodiroga
Showtime vol.13: Soldado Universal, la historia de Antoine Walker
Showtime vol.12: Sir Charles, la historia de Charles Barkley
Showtime vol.11: El Sueño, la historia de Hakeem Olajuwon
Showtime vol.10: Play that Funky Music White Boy, la historia de Christian Laettner
Showtime vol.9: Mr. Basketball, la historia de George Mikan
Showtime vol.8: Lew Alcindor, el hombre antes de Kareem
Showtime vol.7: The Big O, la historia de Oscar Robertson
Showtime vol.6: Red Menace, la historia de Bill Walton
Showtime vol.5: Loco, loco, loco, la historia de John Brisker
Showtime vol.4: La Cabra, la historia de Earl Manigault
Showtime vol.3: Ice baby Ice, la historia de George Gervin
Showtime vol.2: Chocolate Thunder, la historia de Darryl Dawkins

Showtime vol.1: La balada de Pistol Pete, la historia de Pete Maravich

La incertidumbre Laker


Si, falta mucho para el comienzo de la temporada 2014/15 de la NBA, pero si hay algo de lo que no nos cansamos de hablar, es de basket. En este caso vamos a hacer un analisis de lo que podrá ser la próxima temporada para Los Angeles Lakers.
Todo aquel lector habitual de este humilde blog, sabe que los Lakers no son un equipo de mi aprecio (ni cerca). Pero por eso, no puedo dejar de reconocer que son una de las franquicias más importantes de la liga. No solo por su importante número de campeonatos (y sobretodo de su cantidad de subcampeonatos), también por estar en una de las principales ciudades de Estados Unidos (la segunda en cantidad de habitantes), y en donde reside toda la industria cinematográfica de dicho país.

Los angelinos están en un extraño limbo en el medio entre forzar un equipo ganador en base a billetera y agentes libres y una reconstrucción total de la franquicia. El comienzo de la temporada 2012/13 los Lakers pelaron billetera y se llevaron a Dwigth Howard en un trade que parecía un robo a su favor, y por otro lado, se llevaron a Steve Nash a cambio de algunas elecciones de draft (pura y exclusivamente porque el canadiense no se quizo ir de Phoenix Suns sin dejar nada a cambio). La previa mostraba a unos Lakers que contaban en su quinteto titular a Nash, Kobe Bryant, Pandas Friend (a.k.a. Metta World Peace, a.k.a. Ron Artest), Pau Gasol y Howard. Este equipo era un claro candidato a llevarse TODO. Esa alineación, era la más alta en la NBA, como también la más veterana. Haciendo un resumén rápido, en esa temporada, que arrancó con 1-4, provocó el despido de Mike Brown, convirtiendose en el despido más rápido en la historia de la NBA (al inicio de una temporada), para luego terminar contratando a Mike D'Antoni, con todo lo que eso significa. Los jugadores estuvieron bastante complicados con lesiones (de ese quinteto titular, todos se perdieron partidos por lesión). Kobe estuvo ausente en 4 juegos, Gasol en 33, Howard en 6, Nash en 32 y MWP en 18. Además, vale recordar que Kobe en el partido Nº 80 de la temporada, se rompió el tendon de aquiles, por lo que se perdió lo que quedaba de esa temporada y varios juegos del principio de la siguiente. Gracias a un gran cierre de temporada, los Lakers entraron séptimos en el Oeste y se metieron a los playoffs casi por la ventana. En la parte de eliminación directa, jugaron ante los San Antonio Spurs, en donde fueron eliminados categóricamente por 4-0.

En el offseason entre esa temporada y la siguiente, vino el comienzo del descalabro (bah, en verdad el descalabro comenzó con el fallecimiento de Jerry Buss en Febrero de 2013). Howard optó por irse, al darse cuenta que no podía vivir bajo la sombra de una verdadera estrella y líder como Kobe, dejando en claro que el trade no fue tan bueno para los Lakers, aunque lo que perdieron fue a Andrew Bynum, que... bueno... tu saaaabes... Kobe se perdió los primeros 19 partidos de un equipo que luchaba horrores para tratar de entrender el sistema de D'Antoni. En el momento del regreso, el equipo iba 10-9, pero su regreso no contribuyó en nada. En sus primeros seis partidos los Lakers perdieron 4, y se volvió a lesionar, esta ve con una fractura lateral en la tíbia. Esto no le permitió regresar en toda la temporada. Semejante desmadre, junto a la enorme ausencia de Nash (solo pudo jugar 15 partidos) y las también ausencias de Gasol (se perdió 22 juegos), provocaron una gran merma en el equipo, que contaba con una cantidad de falopa de tamaño increíble. Esto hizo que los Lakers terminen la temporada con un récord de 27-55, siendo la sexta vez que los Lakers no llegaron a los playoffs.


Toda esta perorata es para decir que los Lakers se enfrentan a un limbo desconocido para la próxima temporada. Con un Kobe que renovó por dos temporadas más (las 2014/15 y la 2015/16) por 48,5 millones (!), un número que puede ser excesivo para un tipo de 36 años (los cumple el 25 de Agosto)y que viene de perderse 82 de los últimos 88 partidos de su equipo por una lesión. ¿Cual es el estado de Kobe en este momento? Nadie lo sabe, nadie lo ha visto entrenar realmente. Lo que si está a favor del Black Mamba, es que físicamente ha sido una bestia toda su carrera, un tipo que se entrenó duro y que casi no ha tenido lesiones serias, sacando estas últimas dos. Pero, lamentablemente hay un pero, una lesión en el tendón de aquiles a los 34 años, no es una pavada. ¿Kobe será el líder de estos Lakers? Sin ningún lugar a duda, su nombre es un sinónimo del equipo angelino y siempre que esté en la plantilla será el lider del plantel, pero hay que ver que tan debilitado puede estar. Por otro lado, el gran problema que va a tener, es que la plantilla de los Lakers, es muy pobre, por lo que, probablemente, deba emplearse al máximo durante todo el juego para tratar de conseguir una victoria, algo que lo puede perjudicar hacia el final del juego.

Perdieron a Pau Gasol, silencioso y enorme escudero de Kobe. Gasol no aceptó la oferta de los angelinos y prefirió llevar sus talentos a Chicago, con un contrato menor del ofrecido por Freddo (?) Buss. En la conferencia de prensa en su presentación en los Bulls, Gasol declaró que "La plata no era un tema, que había desechado contratos más jugosos por estár en un equipo que fuera capaz de ganar un título", para tirarle un poco de tierra al equipo con el que ganó dos campeonatos. ¿Hizo bien Gasol en irse? Es debatible. Por un lado, Pau está grande y le queda poco tiempo para tratar de conseguir un título y, claramente, los Lakers no están en chances de conseguirlo a corto plazo. Peeeeeeeero, los Lakers le pagaron durante 7 temporadas casi 138 millones y el tipo se fue lo más campante sin dejar nada a cambio. Si me pusiera en el lugar de un hincha laker (creanmé que me cuesta horrores (?)), la verdad que me jodería bastante lo que hizo. Sobretodo, porque la cosa viene mál barajada para los Lakers, en donde su ausencia se va a notar, en defensa, en ataque y en el vestuario. Por sobre todas las cosas, el que lo va a sentir, va a ser un Kobe mermado físicamente, que no va a tener a la persona en la que confió en estas últimas siete temporadas, por el que luchó en varias oportunidades para que no fuera tradeado.

"Yo no, eh, yo no" (?)

Por otro lado, los Lakers estaban interesados en conseguir algún agente libre interesante que le pueda dar un golpe de efecto al alicaido equipo. Finalmente esto no sucedió, ni tampoco sacudieron el mercado con un mega-trade. Se esperaba que fueran por Carmelo Anthony, aunque la movida que hicieron no fue muy fuerte; se esperaba una oferta por Kevin Love, para llevarlo al lugar donde hizo la universidad, pero no fue más que un tíbio rumor. En cambio, renovó jugadores por unos valores absolutamente absurdos. A Jordan Hill le renovaron por dos años y 18 millones (!), aunque solo el primer año es garantizado. Traduciendo, le pagan 9 millones a un tipo que no llega a anotar 10 puntos por partido ni a agarrar 8 rebotes, interesante (?). Por otro lado, otro que recibió un nuevo contrato fue Nick Young. En este caso, no es tan escandaloso como el de Hill, pero si es llamativo, por sobre todas las cosas, por la duración. Le dieron un contrato de cuatro años por 21,5 millones en total, lo que es mucho más de lo que tenía, que era de un solo año de duración por 1,1 millones. Young fue el goleador del equipo con casi 18 puntos por partido (su mejor temporada en la liga en ese apartado), pero con un muy flojo porcentaje de tiro, con 43,5%. La única razón por la que veo esta renovación como auspiciosa, es para tratar de darle el máximo descanso posible a Kobe, con un jugador que ya conoce el equipo, la franquicia y a sus compañeros, y que además, se banque ser suplente, como lo fue en casi toda la temporada pasada (y que la verdad, la temporada pasada fue de los que menos asco dio).


Ahora pasaremos al tema de los nuevos en los Lakers. Arrancaremos con el temita del entrenador. El finalizar la temporada pasada, Mike D'Antoni decidió dar un paso al costado, para suerte de todo aficionado Laker. En sus dos temporadas en el equipo angelino acumuló un récord de 67-87, un lujo (?). Los números de D'Antoni lo colocan como el sexto peor entrenador en la historia de los Lakers en porcentaje de partidos ganados, pero con el detalle, de que los cinco que tienen peor porcentaje, ninguno alcanza los 40 partidos en el cargo (D'Antoni dirigió en 154 ocasiones a los Lakers). Su reemplazo será el exjugador de la franquicia Byron Scott, quien viene de un largo descanso, luego de ser el entrenador de los Cavaliers en la era post LeBron. Scott llevó a los New Jersey Nets a dos finales de la NBA a comienzos de la década del 2000, perdiendo ambas (una ante los Lakers y una ante San Antonio Spurs). Luego de esto, no tuvo buenos momentos como entrenador, aunque tampoco tuvo mucha suerte. Estuvo poco más de cinco temporadas con los New Orleans Hornets (actuales Pelicans), donde tuvo una primera temporada pésima, luego dos seguidos a nada del 50% de victorias y de los playoffs, para en la 2007/08 terminar como 2º en el Oeste (récord de 56-26) y alcanzar las Semifinales de Conferencia, cayendo en siete juegos ante los Spurs. En la siguiente fueron eliminados en Primera Ronda de playoffs, para luego ser despedido con tan solo 9 juegos de la siguiente temporada. El desempeño de Scott al mando de los Lakers también es otra incertidumbre más, pero hay algo que queda claro, bajo ningún punto de vista será peor que lo realizado por D'Antoni.


Pasando ahora a los jugadores, por un lado, desde el draft llegaron Juluis Randle, elegido en el 7º puesto,  y Jordan Clarkson. Del segundo no me voy a explayar, porque realmente dudo que juegue mucho tiempo, pero del primero si me me gustaría hacer hincapié. Randle es la luz de esperanza de los angelinos a futuro. ¿Me voy a la mierda? Si, puede ser, pero el futuro que puede augurar este ala pivot es incalculable. Es la gran piedra fundacional en la cual los Lakers pueden cimentar una reconstrucción a futuro, con la chance de tener como tutores a dos leyendas vivientes como Kobe y Nash a su lado (sobretodo con Kobe, con quien debería compartir dos temporadas). Por otro lado, pudieron repescar a Carlos Boozer, luego de que fuera amnistiado por los Bulls. El tema a analizar es: ¿Teniendo a Randle, valía la pena ir a buscar a Carlos? Si la idea de los angelinos es poner a Boozer para que haga de tutor ofensivo, me parece una buena idea (aclaro ofensivo, porque en defensa Boozer es lo mismo que un cono). El tema pasa por si Randle tiene sus primeros cuatro partidos flojos y si Boozer le empieza a sacar minutos, en un problema importante, porque le va a cortar el progreso al rookie.
Por otro lado, por medio de un trade se hicieron con los servicos de Jeremy Lin y dejaron ir a Kendall Marshall como agente libre. Es decir, dejaron ir a un base, que promedió casi 9 asistencias por partido (junto a con 8 puntos) y que cobraba poco más de dos millones por temporada, para llevar a un fulano que hace 12 puntos, tan solo 4 asistencias por partido y que cobra casi nueve millones por temporada. ¿Es una locura? Desde los frios números si, pero sin dudas esto tiene como fin una mayor presencia de los Lakers en Asia con tal de vender miles de camisetas.


Otros jugadores que se fueron de Los Angeles son Jodie Meeks, quien se fue a los Detroit Pistons con un contrato increible para su nivel; Jordan Farmar, quien hizo la gran Gareca (?) y se fue a los Clippers; Chris Kaman, que tuvo una muy mala temporada en los Lakers, tanto en su desempeño como en tiempo de juego, y se fue a los Portland Trail Blazers; Kent Bazemore es otro que abandonó los Lakers como agente libre y seguirá su carrera en los Atlanta Hawks; finalmente, el último en irse fue MarShon Brooks, quien seguirá su carrera en la liga de Italia.
El supuesto quinteto titular de los Lakers para la próxima temporada sería: Nash - Kobe - Young - Randle - Hill. Si, un quinteto totalmente improbable para una franquicia tan laureada como la angelina. Con lo competitiva que está la conferencia Oeste en este último tiempo, se hace muy difícil imaginar a los Lakers pudiendo clasificar a playoffs con este equipo, sobretodo con la verdadera incógnita de saber cómo estará Kobe físicamente. El proceso que está llevando a cabo el equipo es incierto, no es ni una reconstrucción, pero tampoco es la construcción de un equipo de manera inmediata para ir a buscar un título. Es más, está mucho más cerca de ser lo primero que lo segundo.Pero al mismo tiempo, a uno le da un poco de pena ver a Kobe desperdiciando sus últimos años de jugador, luchando en un equipo que no va a tener chance de casi nada. Siempre quedó más que claro que Kobe es un competidor fuera de lo común, que su objetivo siempre es ganar, sea como sea, pero por como pinta el fúturo cercano de los Lakers, parece que The Black Mamba se va a tener que conformar solamente con pasar a Jordan como tercer máximo anotador de la liga, del que está a tan solo 592 puntos.

8.15.2014

Repechajes eran los de antes


Una de las mascotas es el ex Nueva Chicago Uriel Pérez, otra el ex Bracil (?) Cabeza

Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad y hubo otro tiempo donde los descensos en el fútbol uruguayo se definían mediante un mini-torneo llamado "Repechaje" que se jugaba al final del año. Como NINN está en los temas importantes (?), hoy te refrescamos el último Torneo Repechaje disputado hasta el día de hoy.

8.13.2014

Marcas Registradas - Parte 6



Resucitamos una de las secciones favoritas de No Inventamos Nada Nuevo, Marcas Registradas, en la que recopilamos distintas jugadas, gestos y costumbres que han caracterizado a distintos personajes de la historia de la NBA y del basket en general. Pasen y vean.


Red Auerbach: El Cigarro de la Victoria




Ahhh, el viejo y querido Red. En los viejos tiempos, cuando todos los años campeón se deletreaba ce é ele te í ce ese (?), Auerbach, entrenador de Boston solía encender un cigarro cada vez que su equipo tenía atada la victoria, de forma sobradora. Esto lo transformó en el primer gran villano que tuvo la liga en su historia. De hecho, en muchas ocasiones, con el partido peleado, el bueno de Red prendía su cigarro de todas formas, como dando por sentado que los Celtics iban a ganar aquel encuentro de todas formas, sin importar que tan cerca estuvieran los rivales. Y sabemos como terminaba esa historia casi siempre para la franquicia de Massachusetts en esos tiempos...


Tony Parker: La Flotadita



Obviamente ni la introdujo ni la popularizó, pero el teardrop, esa jugada en la que, atacando el aro, el jugador lanza la pelota con una sola mano y con la palma apuntando hacia arriba, ha encontrado su máxima expresión en el fenomenal base de los San Antonio Spurs. En general esta jugada suele ser utilizada por jugadores de escasa estatura que penetran y buscan evadir el contacto y los tapones de jugadores de mucha mayor envergadura que pululan por la zona pintada y bien cerca del aro. Otros tipos que han hecho popular esta mismo tiro han sido Allen Iverson, el imparable anotador de los Sixers a finales de los 90 y principios de los 2000, y Chris Paul, el exquisito base de los Los Angeles Clippers en la actualidad.


Bob Cousy: El Pase de Faja



Hay muchas cosas que uno da por sentado, tanto en la vida como en el deporte. Jugadas como el pase de faja, a esta altura del partido y del Siglo XXI parecen algo que debiera haber existido desde siempre. Y sin embargo el tipo al que generalmente se le acredita sino la creación de esta jugada, por lo menos su introducción en la liga, es el legendario base de los Boston Celtics a finales de los 50 y principios de los 60, Bob Cousy. Cooz no solamente perfeccionó esta jugada, sino que popularizó los pases sin mirar que luego haría aún más famosos Magic Johnson, así como también se le acredita por la creación del dribbling por detrás de la espalda.


Kevin McHale: El Up-and-Under


Por ponerlo de alguna forma en la que todos puedan entenderlo, Kevin McHale, el ala pivot de los Celtics durante la década del '80, era, básicamente, el Dios de los Movimientos en la Pintura. De brazos larguísimos, excelente juego de piernas y un arsenal ilimitado de recursos a la hora de jugar de espaldas al aro, McHale tenía en el Up-and-Under, la finta hacia arriba para luego atacar el aro por debajo de los brazos ya elevados del rival, su arma dilecta. Esta fue, entre muchas otras cosas, una de las razones por las que se transformó en uno de los más letales ala pivots ofensivos de la historia de la NBA.


Sam Cassell: Me sobran huevos





El tres veces campeón de la NBA (dos con Houston Rockets y una con los Boston Celtics) Sam Cassell no solamente ha sido uno de los más mañosos e inteligentes jugadores de los últimos tiempos, sino que también era un tipo capaz de tomar las riendas de su equipo cuando las cosas se ponían picantes. Supo hacelro tanto en Minnesota como en los Clippers, donde supo enhebrar muy buenas campañas de playoffs. Y su forma de reflejar esto luego de cargarse el equipo al hombro era realizando un bailecito bastante provocador en el que, básicamente, le mostraba al mundo que le sobran huevos, papi (?).


Ediciones anteriores de Marcas Registradas:

Marcas Registradas Parte 1
Marcas Registradas Parte 2
Marcas Registradas Parte 3
Marcas Registradas Parte 4
Marcas Registradas Parte 5

8.06.2014

Un Fútbol cargado de futuro vol.IV: El Milagro del Crystal Palace



Continuamos con nuestra pequeña saga de posts intentando difundir algunas aproximaciones al fútbol desde las estadísticas avanzadas y el rol que estas puedan llegar a tener en el futuro del deporte. El día de hoy nos vamos a centrar un muy interesante artículo escrito por Michael Caley en el Washington Post. En este artículo Caley se enfoca en el muy buen desempeño de dos clubes ingleses, el Hull City y el Crystal Palace, en una liga en la que abundan equipos con presupuestos mucho más abultados que el suyo. Nosotros en este post, particularmente, vamos a centrarnos en el caso del Palace.

El club londinense, donde es ídolo el ex arquero de Platense Julián Speroni, arrancó la temporada 2013-2014 de la peor forma posible, amasando tan solo 4 puntos en las primeras 10 fechas, estando anteúltimo en la tabla de posiciones (y no último solo por diferencia de gol) mientras que sus chances de mantenerse en la Premier League parecían evaporarse inmediatamente. Habían ascendido la temporada anterior y, al parecer, no habrían de poder romper la racha que aquejaba al Palace de no poder pasar dos años consecutivos en la Premier League en toda su historia.
Cuando Tony Pulis tomó las riendas del equipo para la fecha número once la situación era negrísima para el club. Avanzamos al final de la temporada y nos encontramos que con Pulis, Las Águilas consiguieron 41 puntos en 28 partidos, y terminando en la posición 11, y cómodamente alejados de los puestos de descenso.

Como bien venimos haciendo en esta serie de posts vamos a concentrarnos en los números, aunque en este momento intentaremos relacionarlos con lo que se vio en el campo de juego, con un estilo concreto. La idea de Pulis para sus equipo suele ser el típico juego defensivo, bien tirado atrás y metiendo centros cada vez que sea posible. ¿Se condice esto con lo que encontramos en las estadísticas? Si. Y cómo.

Este tipo de tácticas implican, entre otras cosas, el no presionar y parar la defensa lo más atrás posible. Lo que se denomina una estrategia bien defensiva, vamos. Justamente a partir de esto se dio que ningún equipo de toda la Premier League forzó menos pases incompletos por parte de sus rivales que el Crystal Palace, porque, justamente, no les interesaba salir a presionar o a robar la pelota. Las Águilas, bajo el mando de Pulis, se plantan y esperan. Mal no les fue.
Por otro lado dejaron de atacar por el medio de la cancha y dedicaron todos sus esfuerzos ofensivos al tirar centros, recuperando el viejo estilo inglés. De hecho, tomando el ratio de centros por cada pase en profundidad intentado, encontramos que el Palace solamente está por detrás del Hull City (el otro club en el que se enfoca Caley y que implementa este tipo de tácticas). Podemos ver bien cómo se ubican los distintos clubes de la Premier en la última temporada respecto a este ratio Centros por cada Pase en Profundidad en la siguiente tabla:


Pero esta tabla no es 100% fehaciente. ¿Por qué? Bueno, porque básicamente toma la temporada entera. Si tomamos los datos desde la llegada de Tony Pulis, los números son todavía más impresionantes. Con él en el banco, Las Águilas pasaron de un ratio de 20 centros por cada pase en profundidad a 38 centros por cada pase en profundidad. Si, casi el doble.

Otra de las cosas que implican las tácticas impuestas por este entrenador, como con todo director técnico defensivo de equipo chico que se precie, es el hecho de no abusar del toqueteo de balón intrascendente. En el siguiente cuadro podemos ver dónde se ubican todos los equipos de la Premier en cantidad de pases efectuados en su propia mitad del campo por cada 90 minutos de juego, así como al Palace antes de la llegada de Pulis y después de su arribo a Londres:



Vemos que Las Águilas se transformaron, por lejos, en el equipo que menos toca la pelota en su propia mitad del campo. 
El caso del club londinense no es más que un ejemplo. Obviamente no significa que haya realmente un patrón que ligue este estilo de juego con los resultados. Simplemente es un caso en el que se dio así y de forma muy marcada. El punto es que el seguir este tipo de tácticas tiene otras ventajas. Al ser un estilo de juego en general vilipendiado y que no agrada a los ojos de los espectadores, el conformar un equipo para que juegue de esta manera será mucho más fácil y por ende barato que el intentar jugar tocando la pelota y, por decirlo de alguna forma, "jugando al fútbol". Volviendo, como ya hemos hecho en otras ocasiones, a ese clásico moderno que es Moneyball, si los clubes chicos tratan de salir a jugar a lo mismo que los clubes grandes están perdidos, porque, básicamente, uno usa más recursos económicos que el otro para llegar al mismo lugar, al mismo estilo, al mismo tipo de jugadores. Si los equipos chicos, como en este caso el Palace, encuentran formas distintas de conseguir resultados por mucho menos dinero, están aprovechando y explotando una irracionalidad del mercado.

8.02.2014

Showtime vol.27: The Hawk


Una de las partes más interesantes de esta sección, a mi entender, es el tocar las historias de distintos jugadores que fueron precursores dentro de este deporte. Tipos que hicieron cosas hoy comunes antes de que ninguna otra persona siquiera pensara que eso era posible dentro de una cancha de basket. Hoy hablaremos de uno de los primeros grandes dunkers, volcadores, del basket profesional. De una leyenda del streetball neoyorquino. De alguien que hizo del "volar" en el aire un estilo antes que Jordan, que Dr J, que Elgin Baylor. Hoy vamos a hablar de Connie Hawkins.



Cornelius L. Hawkins vio la luz un 17 de julio de 1942 en Bedford-Stuvesant, del barrio neoyorquino de Brooklyn, una zona de mayor predominancia afroamericana y de las más ásperas de la ciudad. Su infancia nunca fue, lo que se puede decir, fácil. Su madre era ciega y su familia vivía íntegramente de la seguridad social, y del dinero que podían conseguir del gobierno de esta forma. 
Como sucede en la mayoría de estas historias, el jóven Connie comenzaría a hallar su forma de escape de esta situación a través del deporte. En su caso, concurriendo de forma constante a los diferentes playgrounds de New York, los lugares de mayor y más dura competencia de todo el país, y los cuales transformaban aquella urbe en La Meca del Baloncesto. 
A la tierna edad de 11 años consiguió volcar la pelota por primera vez. Y nunca más paró. De adolescente era una fija en el mítico Rucker Park, el más afamado de los lugares donde se disputan partidos de basket callejero de todo el mundo. En una época en la que cualquiera que quisiera medirse con lo mejor del deporte viajaba a New York a jugar en los playgrounds, el rey era Connie Hawkins. No solamente era un monstruo capaz de volcar la pelota como nunca nadie había visto antes, sino que sus manos enormes le permitían manejar el balón en el aire con facilidad, moviéndolo mientras atacaba el aro y cambiándolo de mano. Su capacidad de salto, además de esas manos gigantezcas, le transformaba en un gran reboteador y, además, como todo buen neoyorquino nacido y criado en los playgrounds, su manejo de la pelota, su dribbling, era puro espectáculo.
Pero su capacidad iba más allá. Llevó a su colegio secundario, el Brooklyn Boys High a conseguir alzarse con dos títulos de la ciudad, quedando invictos en ambos años, deslumbrando incluso en un partido de exhibición ante un combinado de profesionales que incluía  una estrella como Wilt Chamberlain. 
Para esa época las universidades de todo el país se relamían en vistas a semejante prospecto que, por sobre todo, ya tenía una fama ganada incluso sin haber disputado ni un partido colegial. Entre todas, eligió ir a la University of Iowa, una de las más respetadas dentro del basket estadounidense. 
Sin embargo, allí fue donde empezaron sus penurias. En una investigación llevada a cabo por el arreglo de unos partidos, uno de los acusados mencionó a Hawkins como uno de sus conocidos. La policía comenzó a investigarlo e incluso se le interrogó, pero ningún cargo fue levantado contra el joven. Sin embargo, la NCAA, así como otras instituciones universitarias, lo declararon ineligible por culpa de esto y debió abandonar Iowa sin haber podido disputar ni un partido y sin ninguna razón concreta. El tipo no había sido acusado de nada, y así y todo se le prohibía ir a la Universidad. Para peor, la NBA lo vetó de sus competiciones por estas mismas (falsas) acusaciones, lo cual le impedía poder llegar a la máxima categoría del deporte que había sabido dominar. La Eastern League, una liga menor, también le prohibió participar, lo cual lo dejó casi sin opciones.


Los Pittsburgh Rens de la American Basketball League (ABL) tuvieron la fortuna de llevarse a un Hawkins de 19 años que rápidamente se transformó en la gran atracción de la competición, consiguiendo el premio al Jugador Más Valioso de la misma, promediando 27 puntos y 13 rebotes por partido. Los rens le pagaban a su estrella 5.000 dólares por año. Era poco para su talento pero no tenía demasiadas alternativas.
El dueño de los Globbetrotters, Abe Saperstein, había querido comprar una franquicia de la NBA en Los Angeles, pero no se lo habían permitido luego de que los Lakers se mudaran allí de Minneapolis. Esto lo llevó a poner un equipo en otra liga menor, la ABL, los Los Angeles Jets, y cuando la ABL se desintegró luego de aquella temporad, Abe no perdió el tiempo y decidió contratarlo para los Harlem Globbetrotters donde la fama de jugador de streetball legendario que tenía habría de ayudarle sin dudas a vender entradas. Fueron tres años con los neoyorquinos, y desde entonces se lo considera uno de los más grandes en haber usado la camiseta de aquel equipo. No le gustaba demasiado jugar allí por el simple hecho de que era más un tema de espectáculo que de competición, pero al menos le servía para mantenerse.



En 1967 surgió otra liga paralela a la NBA que buscaba robarle protagonismo a la misma. Ya hemos hablado de ella en varias ocasiones: la American Basketball Association. La gloriosa ABA, con su línea de tres puntos y pelotas multicolores. Allí se buscaba, ante todo, el generar un basket rápido y entretenido, lo más espectacular posible, y jugadores como Hawkins eran ideales para el estilo buscado. El mítico ex pivot de los Lakers, George Mikan, quien era comisionado de la ABA, no dudó ni un instante en habilitar a Connie, así como a otros jugadores que estaban en la lista negra de la NBA, para disputar partidos en su competición.
Cuando lo fueron a buscar de la ABA, Hawk tenía 25 años y vivía en la misería absoluta, en un aguantadero con su esposa e hijos, encargándose también de su cuñado que tenía problemas mentales. Despuntaba el vicio del basket en la Hebrew Association of Young Men and Women donde tenía que pagar 50 centavos por partido. Su abogado, el que llevaba su juicio contra la NBA por prohibirle jugar, le consiguió un contrato con los Pittsburgh Pipers que le pagarían 5.000 dólares de bonus inicial, 15.000 dólares por el primer año y 25.000 por el segundo. Era una pequeña fortuna para un tipo que venía del más absoluto de los fondos, y una oportunidad enorme por primera vez en mucho tiempo.



El parate en su carrera no se notó ni un poco. Desde el primer día, Connie dominó la ABA como si no hubiera perdido buena parte de los mejores años de su carrera profesional. Era un monstruo capaz de correr el fast break, volcarla, rebotear y anotar a voluntad como si fuera un hombre jugando entre niños. En parte, por su estilo moderno, lo era. 
Así y todo le gustaba demasiado jugar en equipo. Nunca pedía la pelota para él, sino que pedía a sus compañeros que se la pasaran entre todos. Que todos pudieran tocarla y tener tiros. George Mikan una vez se le acercó y le pidió, le rogó, que tirara más, que fuera más egoista. Una estrella como él, promediando números bestiales, como hacía Chamberlain en la NBA, era la mejor publicidad posible. Pero simplemente ese no era Hawkins. Él prefería disfrutar durante la temporada regular, tomárselo con calma y recién cargarse el equipo al hombro durante los playoffs.
Su temporada como rookie no pudo ser mejor. Promedió 26.8 puntos, 13.5 rebotes y 4.6 asistencias por partido, consagrándose como goleador, jugador con más minutos jugados y Jugador Más Valioso de la competición. Para colmo llevó a los Pipers a consgrarse campeones, marcando incluso 20 puntos y nueve asistencias en el séptimo juego de las finales. 
La temporada siguiente (1968-1969), los Pipers se mudaron a Minnesota, y Connie debió batallar con distintos problemas de lesiones, incluyendo una operación en una de sus rodillas. Los años jugando en malas condiciones empezaban a pasarle factura, pero así y todo se las ingeniaba para ser uno de los más importantes jugadores de la liga.



A pesar de ser el gran símbolo de los primeros años de la ABA, para la temporada 1969-1970, Hawk consiguió dar el salto a la liga más importante del planeta tierra. Había llegado a un acuerdo con la NBA en la que se le levantaba la prohibición de jugar allí y se le pagaba una compensación de un 1.300.000 dólares, una verdadera fortuna para la época. Además, firmó un contrato con los Phoenix Suns en el que se le pagaban medio millón de dólares por cuatro años, incluyendo un bono por la firma inicial y luego un último pago que se hacía cuando él se retirara. Habían pasado tan solo dos años desde que estaba deshauciado, y de pronto, su talento lo había convertido en millonario.
Su primer año en la NBA estuvo a la altura de lo esperado. Llevó a unos Suns, que carecían de un elenco de su nivel, hasta los playoffs, promediando 24.6 puntos, 10.4 rebotes y 4.8 asistencias por partido. Mantenía el nivel y los números marcados en la ABA, demostrando así que desde un principio había tenido nivel como para ser una estrella en la NBA.
En el último partido de su temporada como rookie en la NBA marcó 44 puntos, 20 rebotes, 8 asistencias, 5 tapones y 5 robos. Un 5x5, eso que ocurre cuando un jugador consigue al menos 5 en 5 categorías importantes distintas. Solamente 7 jugadores alcanzaron semejante proeza (que esté registrado). Ningún jugador nunca consiguió un 5x5 con más de 40 puntos y 20 rebotes.
A pesar de promediar 25 puntos, 14 rebotes y 7 asistencias en playoffs, sus Suns fueron eliminados por los espectaculares LA Lakers del trío Wilt Chamberlain, Elgin Baylor y Jerry West.
El legendario entrenador Larry Brown, quien fue a su vez base en la ABA, lo definió perféctamente:
"El fue Julius antes de Julius. Elgin antes de Elgin. Michael antes que Michael. Fue simplemente el más grande jugador individual que vi en mi vida". Son las palabras de un tipo que vio a todo el mundo de allí en adelante e incluso dirigía a Allen Iverson por aquellos años.



Connie continuó rompiéndola en la NBA tal y cual todos esperaban. Su condición de mito viviente del basket se condecía con su talento real, pero para ese momento ya había jugado demasiados partidos en canchas de cemento, había viajado demasiado en malas condiciones y había pasado demasiado tiempo en la pobreza alimentándose mal. Su cuerpo empezó a cobrársele todo esto, particularmente sus rodillas, una de las cuales ya había sido operada en su paso por los Pipers de la ABA. Así y todo continuó regalando destellos de su grandeza e incluso disputó cuatro All Star Games de la liga. En la temporada 1973-1974 fue traspasado a unos Lakers que ya habían pasado su tiempo de gloria. Poco pudo hacer en Hollywood, por lo que a las dos temporadas fue traspasado a los Atlanta Hawks, con quienes compartía nombre, irónicamente. Fue en Georgia, justamente, donde habría de terminar su carrera con tan solo 33 años. Un tipo que había conseguido vencer todos y cada uno de las muchas trabas que le habían puesto en su carrera, dentro y fuera de la cancha.


Ediciones anteriores de Showtime:

Showtime vol.26: The Ball Don´t Lie, la historia de Rasheed Wallace
Showtime vol.25: Skywalker, la historia de David Thompson
Showtime vol.24: The Doctor, la historia de Julius "Dr J" Erving
Showtime vol.23: Perfección, la historia de Mahmoud Abdul-Rauf
Showtime vol.22: El Leviatán del Báltico, la historia de Arvydas Sabonis
Showtime vol.21: El Padre de todas las Derrotas, la historia de Chris Webber
Showtime vol.20: Black Jesus, la historia de Earl Monroe

Showtime vol.19: La Respuesta, la historia de Allen Iverson
Showtime vol.18: Working Class Hero, la historia de Ben Wallace
Showtime vol.17: Aquel que reinó, la historia de Shawn Kemp
Showtime vol.16: Zeke, la historia de Isiah Thomas
Showtime vol.15: El Francotirador, la historia de Steve Kerr
Showtime vol.14: Dios, la historia de Dejan Bodiroga
Showtime vol.13: Soldado Universal, la historia de Antoine Walker
Showtime vol.12: Sir Charles, la historia de Charles Barkley
Showtime vol.11: El Sueño, la historia de Hakeem Olajuwon
Showtime vol.10: Play that Funky Music White Boy, la historia de Christian Laettner
Showtime vol.9: Mr. Basketball, la historia de George Mikan
Showtime vol.8: Lew Alcindor, el hombre antes de Kareem
Showtime vol.7: The Big O, la historia de Oscar Robertson
Showtime vol.6: Red Menace, la historia de Bill Walton
Showtime vol.5: Loco, loco, loco, la historia de John Brisker
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7.30.2014

California Flood



Hace poco, el querido Davor, había comenzado a poner canciones asociadas a algunos post. Si tuviera que elegir alguna canción para este, sin dudas la ideal sería la del ENORME Steve Ray Vaughan, pero resulta que el muchacho le pifió de estado (?), por lo que nos quedamos con esta. Bueno, ahora tratando de hablar en serio, vamos a ver lo que pasó en estos últimos días en la preciosa California, cuando un caño principal del agua de la ciudad de Los Angeles explotó y comenzó a salir agua para todos lados. ¿Usted se pregunta que carajo tiene que ver eso con un blog deportivo? Bueno, lo que les voy a contar a continuación.
Este ñoca (ñoca es caño) pasa justito por detrás de la parte deportiva del Campus de la UCLA, una de las universidades más importantes de Estados Unidos. Esta rotura del caño hizo que varios edificios e instalaciones deportivas de los Bruins hayan quedado bajo el agua. Como vemos, el interior del Edwin W. Pauley Pavilion, donde juega el equipo de basket más ganador de la historia de la NCAA, quedó totalmente inundado, al igual que el vestuario del equipo másculino. Además, las escalinatas exteriores eran un gran homenaje a las cataratas del Niagara (porque si la vamos a cipayear, lo hacemos a lo grande (?)).





Después de que el agua se haya ido y se pueda revisar como quedó toda la cosa, la universidad anunció que los Bruins podrán disputar su temporada en su estadio a pesar de todos los años que ocasionó el agua. Deberán cambiar por completo el piso del pabellón y algunas modificaciones menores, pero que todo estará listo para cuando empiece la acción, en el mes de octubre.



También, como vemos en la foto, se vió fuertemente afectado el Drake Stadium, el donde juega el equipo de soccer (?) y donde se realizan las pruebas de atletismo de la universidad.