El 15 de Abril del año 1985 en el Caesar Palace de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, se enfrentaron, en una pelea por los títulos mundiales de los peso Mediano de la CMB, AMB y FIB, el campeón reinante "Marvelous" Marvin Hagler y el retador Thomas "Motor City Cobra" Hearns (en aquel momento campeón de los Welter). El combate sería uno de los más vertiginosos, vibrantes y cambiantes que se hayan visto, pasando a la posteridad como "The War", La Guerra.
Era la última edad de oro que conoció el boxeo. Mediados de los '80, cuando todos los grandes combatían entre sí sin ningún inconveniente. Durán, Leonard, Hagler, Hearns, Benítez y más, se cruzaban constantemente para regocijo de todo aquel que amara el deporte.
Pero el año en cuestión era 1985, y Sugar Ray Leonard se encontraba momentáneamente retirado (decisión que aún se suponía era definitiva). "Mano de Piedra" Durán, a su vez, ya había sido aporreado tanto por Hagler como por Hearns, por lo que un combate entre estos dos era lo más grande que el boxeo podía brindar
Marvin Hagler estaba a punto de cumplir 31 años, y venía de dominar durante un buen tiempo la categoría de los Medianos. Sus primeros pasos en la elite habían sido complicados, con dos derrotas discutidas, y con su primera pelea por un título habiendo sido un robo a mano armada en la que, a pesar del claro dominio de Hagler, los jueces dictaminaron un empate entre este y el campeón Vito Antuofermo. Aquella seguidilla de frustraciones, en palabras de el mismo Marvin lo forjaron y empujaron a buscar a como dé lugar el respeto que sentía que se merecía. Así Hagler terminó forjándose a sí mismo como un peleador que amedrentaba a sus rivales sobre y bajo el ring. Como todos los grandes hombres, haber atravesado momentos de zozobra había significado en él una razón aún más poderosa para salir adelante. Su empuje para emerger victorioso era tal que cambió legalmente su nombre a Marvelous Marvin Hagler para que los medios lo llamaran de esa forma. Y en tanto los rivales caían uno tras otro tras otro. Hagler volteaba muñecos sin piedad, y para noviembre del '80 se coronaba campeón mundial Mediano. Tras 10 defensas exitosas contra hombres como el legendario panameño Roberto Durán, el gran boxeador argentino Juan "Martillo" Roldán y el mismo Vito Antuofermo, Marvin se preparaba para defender la corona frente al joven Hearns.
Thomas Hearns era el orgulloso poseedor de dos de los mejores apodos jamás portados por un púgil: "The Hitman" y el fantástico "Motor City Cobra". Oriundo de Detroit, Michigan, y miembro de una numerosa familia de clase baja, Hearns tenía un cuerpo que le brindaba una superioridad abismal sobre casi cualquier boxeador que se le plantara. Altísimo, dueño de unos brazos interminables que le permitían dominar a voluntad a sus rivales y ocupar la posición en el ring que más le conviniera, "Hitman" era, además, una promesa de knockout ambulante. El swing que caracterizaba a sus golpes lanzados por esos largos y tan singulares brazos suyos, terminaba en unos golpes calzados con tanta potencia que pocas personas podían resistir. A la pelea con Hagler, Hearns llegaba habiendo sido derrotado en tan solo una oportunidad. El único humano que había podido vencerlo sobre un ring había sido el mismísimo Sugar Ray Leonard por TKO, pero desde entonces ya se había cargado tanto a Durán como a Wilfredo Benítez, entre otros nenes. Thomas venía encendido, y para que entiendan como venía la cosa, Mano de Piedra no le había llegado a durar ni dos rounds.
Mientras Hearns entrenaba en Las Vegas ante la vista de todos los medios, Hagler se encerró en un hotel de baja categoría en Massachusetts, y se la pasó derribando sparrings de la estatura física de Thomas. Él era el campeón, pero conforme se acercaba el combate, todas las luces buscaban a la "Motor City Cobra". Marvin sentía que otra vez querían quitarle lo que había ganado con merecimiento, y aquello hacía aumentar su furia.
Llegó entonces la tan ansiada fecha. En los vestidores Hearns estaba rodeado por toda su troupe traída de Detroit: amigos, familiares, conocidos, advenedizos. Todos sabían lo que Thomas habría de hacer una vez arriba del ring: aprovechar su mayor distancia para controlar al peligroso Hagler a base de jabs, trabajarlo y, apenas tuviera la oportunidad, buscar rematar el combate con su ya contrastada capacidad de noqueo. Nada de esto era secreto, y Marvin lo tenía en cuenta. Tenía una estrategia preparada, y lo haría saber al mundo. "Yo ya recibí los golpes de los mejores pesos Mediano del mundo y ninguno pudo derribarme. Y este Hearns ni siquiera es un Mediano. Así que "Hitman" las bolas." Con esas declaraciones, Hagler anticipaba lo que habría de hacer: salir a matar o morir, a todo o nada, buscando el intercambio de golpes desde un comienzo para evitar que Hearns controlara el tempo, intuyendo que las manos del retador no eran lo suficientemente pesadas como para dañarlo.
Una vez que sonó la campana para que iniciara el combate ya nada sería igual. Desde entonces, cada pelea sería medida en base a lo que brindó Hagler vs. Hearns. The War. La guerra.
Hagler salió hecho una tromba, disparado hacia donde se encontraba su rival para castigarlo desde un comienzo, pero Hearns no era un improvisado ni mucho menos. Marvin recibió una buena cantidad de golpes en el inicio de la pelea, mientras intentaba acercarse lo más posible al oriundo de Detroit. El ritmo, intenso desde un principio, se acrecentaba para el goce de todos los presentes en el Caesar Palace. Hagler se lanzaba al ataque sin ningún tipo de reparo por su propia salud, mientras que Hearns le hacía encajar todo lo que podía lanzar. En un momento el comentarista del encuentro gritó "¡Y es todavía el primer round!". Los golpes iban y venían, y Marvelous Marvin encaraba como poseído. Era la pelea que Hagler quería, pero el primer asalto concluía, tras un inacabable intercambio de golpes de todo tipo, y el campeón se retiraba a su esquina con el rostro transmutado en una masa sanguinolienta de carne viva. Thomas parecía estar un pcoo mejor, pero un tiempo después habría de declarar "Ese primer round se llevó todo lo que tenía."
El segundo round comenzó con Hearns intentando mantener la distancia. Y lo consiguió... por poco menos de un minuto. Las piernas de Hearns no le daban para correr de la forma que lo estaba haciendo durante demasiado tiempo, mientras golpeaba, y Hagler aprovechó cada oportunidad que tuvo para hacerle sentir el rigor a su contrincante. Hearns conectaba, es cierto, pero Marvin cambiaba de guardia en varias oportunidades en el mismo round, aprovechando su condición de ambidiestro, y comenzando a tornarse en indefendible para el joven contendiente. Conforme el asalto llegaba a su fin, las distancias entre ambos peleadores se habían vuelto demasiado cortas, y los golpes volvían a aterrizar como si nada en sus rostros.
Cuando sonó la campana Hearns fue a la esquina donde su equipo le gritaba completamente descolocado que no peleara, que se dedicara a tirar jabs y mantener la distancia. Hagler, mientras tanto, era revisado por el médico del combate a petición del árbitro. A pesar del profundo corte que tenía, este lo habilitó para continuar la velada.
Thomas arrancó el tercer asalto intentando nuevamente controlar la situación. Bailó y lanzó escuetos golpes a su rival, que arremetía una y otra vez. Hagler recibía casi todo el castigo, y aunque lograba impartir lo necesario el árbitro detuvo durante un momento el encuentro para que el médico volviera a examinar la herida del campeón, ahora todavía más grande, abierta y supurante. La sangre corría por todo el rostro de Hagler, pero aún así se le permitió continuar, a lo que este respondió lanzándose nuevamente de forma casi kamikaze, conectando cada vez más combinaciones mientras Hearns intentaba correr. En un último intento de huir de la paliza, "The Hitman" prácticamente le dio la espalda a Hagler quien se lanzó furibundo ante un rival que estaba más preocupado por la finalización del round que por enfrentarlo. Tras una última combinación a la carrera por parte de Marvin, Hearns se desplomó en la lona en un estado tan deplorable que el árbitro terminó la pelea. Era un Knockout Técnico en favor de Hagler.
Fueron tan solo 8 minutos. 8 minutos de emoción, de castigo y vértigo que definirían lo que debía ser una pelea perfecta para siempre.
Hagler continuó una exitosa carrera, siendo considerado como el mejor peleador en actividad, hasta que en 1987 perdió los títulos ante un Sugar Ray Leonard que volvía del retiro, en una pelea en la que, según muchas opiniones, los jueces robaron a Marvin en su decisión. Tras esto, sintiendo que volvían a robarle nuevamente en su carrera, se retiró ya sin poder manejar la frustración. Hoy es considerado uno de los más grandes pesos Medianos de la historia.
Hearns, por su parte, continuó su carrera para transformarse en el primer cuádruple y quíntuple campeón de la historia, y finalizando con títulos mundiales conseguidos en seis categorías distintas (Welter, Super Welter, Medios, Super Medianos, Mediopesados y Cruceros) .
Acá les dejamos el video de esta impresionante pelea:
Gran, pero gran resumen...
ResponderSuprimirEsselente labor Davorcito...
Tremendo resumen amigo Deivid. Casi sentí que estaba en la pelea y obvio que hinche por Hagler (?)
ResponderSuprimirA mi siempre me cayó bien Hearns... pero por alguna razón mientras escribía el post me iba poniendo del lado de Marvin. En fin, un peleón, viejo.
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