9.07.2011

Grandes Glorias de los Juegos Olimpicos Vol. VIII: Teófilo Stevenson


No, no están leyendo mal. No es SiC el que escribe hoy en Grandes Glorias de los JJOO, sino un servidor. Puede ser que sea una represalia (?) por haberse metido en mi kioskito del boxeo con Félix Savón. El punto es que hoy, No Inventamos Nada Nuevo te invita a conocer la historia del boxeador cubano Teófilo Stevenson, uno de los más grandes pesos completos de la historia del amateurismo.

Teo (?) nació en Camagüey, Cuba, un 29 de marzo del año 1952. Hijo de un inmigrante de la isla de St. Vincent que se dedicaba a dar lecciones de inglés y que en su momento había sido, brevemente, boxeador, comenzó a practicar el deporte de la mano del entrenador John Herrera como una forma de dar cauce a la desbordante energía que poseía y que solía traerle problemas durante las horas de clase. Rápidamente Teófilo comenzó a mostrar muy buenas formas para el pugilismo, tanto por su dedicación como por el imponente físico que empezaba a desarrollar, superando el metro noventa de altura y los noventa kilogramos de peso.


Tenemos que hacer un alto para hablar brevemente del contexto histórico. En 1962 el régimen comunista prohibió el boxeo profesional en la isla de Cuba al mismo tiempo que se comenzaba una enorme inversión en un programa deportivo tanto a partir del desarrollo de talentos como de construcción de la infraestructura necesaria, todo a partir de una planificación centralizada por el Estado, a la usanza de los países del Este de Europa.
Al encontrarse en plena formación deportiva justo cuando estos programas comenzaban a implementarse al 100%, Teófilo se benefició como pocos tipos podían hacerlo alrededor del mundo. No solo era un talento incipiente de uno de los mayores semilleros boxísticos del planeta, sino que además tenía todas las facilidades del gobierno a su disposición.

Claro que para esto primero necesitó erigirse en la gran promesa del boxeo cubano, participando en distintos torneos de nivel nacional en los que tan solo fue derrotado por los principales exponentes que Cuba poseía en la categoría de pesos pesados. A los 19 años logró la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos disputados en Cali, Colombia, y continuó un ciclo de aprendizaje que lo llevaría a disputar encuentros en distintas partes de Europa oriental.


Para 1972, un Stevenson de 20 años era elegido como el representante cubano en la categoría de Peso Pesado en los Juegos Olímpicos que habrían de disputarse en la ciudad alemana de Munich. A pesar de su juventud, Teófilo se llevó puesto a su primer rival, solo para enterarse que en segunda ronda debía enfrentar al norteamericano Duane Bobick, quien ya lo había vencido en los Panamericanos de Cali. Estados Unidos venía de vencer en la categoría en los dos Juegos Olímpicos anteriores (de la mano de dos nenes como eran Smokin' Joe Frazier y George Foreman), dominación que concluyó de forma brusca cuando, en una pelea que venía cerrada (e incluso favorable a Bobick), Stevenson envió a su rival a la lona por triplicado en el tercer round del combate.
Tras una victoria cómoda en semis, Teófilo se coronó como campeón olímpico sin necesidad de disputar una final gracias a que el rumano Ion Alexe no pudo participar por una lesión. De esta forma Cuba lograba su primera medalla de oro desde los Juegos de St. Louis de 1904, y comenzaba su dominio como máxima potencia del boxeo amateur.
Dos años después, conseguiría nuevamente el oro en el primer Campeonato Mundial Amateur, realizado en la ciudad de La Havana en su natal Cuba. Al año siguiente, terminaría de consagrarse como el más grande Peso Pesado amateur del mundo al conseguir el máximo galardón de su categoría en los Panamericanos disputados en México D.F.


Para 1976, Teófilo ya era el máximo favorito a la hora de barajarse los candidatos a ganar en los Juegos Olímpicos de Montreal. Su mezcla entre alcance, técnica y potencia era demasiado para cualquier otro púgil amateur, y esto se notó desde un comienzo. En su camino hacia el oro, Stevenson volvió a ser emparejado con el representante estadounidense. El desafortunado esta vez fue John Tate (quien a la postre sería campeón mundial profesional de los pesados por la AMB), quien fue vapuleado por el imparable boxeador cubano.
Tras conseguir su segundo oro consecutivo en los Juegos Olímpicos, mucho comenzó a hablarse de Stevenson a nivel internacional. Distintos promotores comenzaban a intentar acercársele, buscando que este diera el salto al profesionalismo escapando de la isla. El que mayor interés presentó fue el entre nefasto y espectacular Don King, quien, entre otros, le habría ofrecido cinco millones de dólares para enfrentar al legendario Muhammad Ali, quien venía de derrotar a Joe Frazier en el mítico combate "Thrilla in Manila" y a George Foreman en la legendaria "Rumble in the Jungle". Un Stevenson de 26 años, en su plenitud física, era lo más parecido a un rival de fuste que le quedaba enfrentar al gran Ali, quien a los 34 años estaba a punto de comenzar su debacle boxística. ¿Qué hubiera pasado? Tal vez estamos ante uno de los más grandes "Qué tal si..." de la historia del pugilismo. Y es que el combate hubiera sido un espectáculo realmente épico, de esos que Muhammad Alí acostumbraba a dar.

Pero nunca lo sabermos porque Stevenson rechazó la oferta. El campeón cubano tenía un argumento más que válido para hacerlo:"¿Qué son un millón de dólares comparados con el amor de ocho millones de cubanos?". De haber aceptado hubiera hecho un dineral, si, pero también se hubiera ganado el desprecio de buena parte de su pueblo, siendo que la revolución no tenía el descrédito que posee hoy en día. Además, hubiera significado renunciar a su familia y a su hogar (lo que le sucede a boxeadores que actuaron de forma distinta a Teófilo, como el campeón Guillermo Rigondeaux). Stevenson decidió quedarse en su tierra y defender a su país. Hace poco, para la grabación del documental "Hero Traitor Madness" se le preguntó si los boxeadores cubanos no tenían lavada la cabeza para rechazar fortunas en pos de defender el régimen comunista. La respuesta dejó paralizados a los documentalistas: "Si no traicionar a tu país y a tu gente por dinero te parece raro, yo no se quién tiene lavada la cabeza entonces...".
La visión estadounidense fue siempre la misma. En 1974, la revista Sports Illustrated tituló "Prefiere ser rojo que rico". Mientras tanto, Stevenson seguía arrasando.

Tras conseguir campeonar en el Mundial Amateur de Belgrado 1978 y en los Panamericanos de San Juan 1979, Stevenson continuó preparándose para la cita olímpica que habría de desarrollarse en la ciudad rusa de Moscú. Ese verano boreal de 1980 ocurriría algo que facilitaría muchísimo a Teófilo el conseguir su tercera medalla dorada (era el segundo en lograr tamaño hito), pero que a la larga terminaría siendo una maldición. Los Estados Unidos y varios de sus aliados decidieron boicotear la cita olímpica en respuesta a la invasión soviética a Afganistán. Gracias a esto Stevenson se consagraría campeón con pasmosa facilidad. Sin embargo, el boicot norteamericano generó que cuatro años después todo el bloque comunista boicoteara, en una los Juegos de Los Angeles 1984, dejando al bueno de Teo sin la posibilidad de lograr el récord de cuatro medallas doradas en boxeo.

Situación mejor explicada en
este conocido documental (?)

Luego de los juegos de Moscú, Stevenson sería derrotado en el Campeonato Mundial por el italiano Francesco Damiani. Esta pelea significó el final de una impresionante racha de 11 años sin conocer derrota alguna por parte del héroe cubano. Tendría su revancha en 1986 cuando lograra su tercer campeonato mundial, esta vez en la división de peso Super Pesados.
Tras esto se retiraría de la competición deportiva y pasaría a ser un coach del programa de boxeo cubano, acompañando generalmente a las delegaciones, especialmente por su fluido manejo del idioma inglés.
En 1998 el mismísimo Muhammad Ali visito Cuba para encontrarse con su amigo Stevenson y para donar un millón y medio de dólares para el sistema médico. Según palabras de Teófilo, "El único que habría tenido una chance contra mí (...) pero ¿cómo iba a pelear contra un hermano?".

Clash of the titans



Ediciones anteriores de Grandes glorias de los Juegos Olímpicos:

Grandes Glorias de los Juegos Olimpicos Vol VII: Félix Savón
Grandes Glorias de los Juegos Olimpicos Vol VI: Vitaly Scherbo
Grandes Glorias de los Juegos Olimpicos Vol V: Emil Zátopek
Grandes Glorias de los Juegos Olimpicos Vol IV: Eric Heiden
Grandes Glorias de los Juegos Olimpicos Vol III: Kristin Otto
Grandes Glorias de los Juegos Olimpicos Vol II: Jan Zelezny
Grandes Glorias de los Juegos Olimpicos Vol I: Nadia Comaneci

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